Historia muisca, paisajes andinos y tradición campesina hacen de este municipio un atractivo turístico a tres horas de Bogotá.

A unos 120 kilómetros de Bogotá se encuentra Guachetá, un municipio de la provincia de Ubaté, en Cundinamarca, que combina historia, gastronomía tradicional, riqueza natural y costumbres campesinas. Su clima frío, la producción agrícola y ganadera y sus atractivos culturales lo convierten en una alternativa para quienes buscan conocer otros destinos del departamento.
Entre sus principales atractivos están los paisajes andinos, el cerro del Sol, la parroquia de San Gregorio Magno y una gastronomía que tiene entre sus platos representativos el mute guachetuno, la changua y las empanadas de maíz.
Guachetá, tierra de historia y herencia muisca
La historia de Guachetá se remonta a la época prehispánica, cuando su territorio estaba habitado por comunidades indígenas muiscas. Según la reseña histórica de la Gobernación de Cundinamarca, fue el primer pueblo indígena del departamento descubierto por los españoles, el 12 de marzo de 1537.
En lengua muisca, Guachetá significa “Labranza de nuestro cerro”, de acuerdo con el diccionario del escritor Joaquín Acosta Ortegón, una denominación que refleja la relación histórica de sus habitantes con el territorio.
La primera parroquia fue erigida en 1778 bajo el nombre de San Gregorio Magno de Guachetá. Durante el siglo XIX, el municipio y Lenguazaque pertenecieron a la provincia de Tunja, antes de su posterior reorganización territorial.
Esta herencia histórica permanece presente en las tradiciones culturales de la población, que también conserva expresiones artesanales como los tejidos en lana virgen, los bordados y los trabajos en telar, actividades que transmiten conocimientos tradicionales de generación en generación.
Naturaleza, gastronomía y tradiciones campesinas

El cerro del Sol figura entre los atractivos naturales de Guachetá y ofrece un entorno para disfrutar de los paisajes de la región y realizar actividades al aire libre. El municipio también cuenta con escenarios rurales que permiten apreciar la biodiversidad y la belleza de la provincia de Ubaté.
Otro lugar de interés es la parroquia de San Gregorio Magno, una edificación vinculada a la historia local y reconocida como uno de los referentes arquitectónicos y religiosos de la población.
La economía de Guachetá está ligada principalmente a la agricultura y la ganadería. Entre los cultivos se destacan la papa, el maíz y las hortalizas, mientras que la producción de leche y sus derivados constituye una actividad importante para el sector rural. El comercio y las pequeñas industrias también contribuyen a la dinámica económica del municipio.

La gastronomía es otro de los motivos para visitar esta población cundinamarquesa. El mute guachetuno, la changua y las empanadas de maíz hacen parte de su oferta culinaria, a la que se suman productos lácteos artesanales que reflejan la tradición campesina.
Las festividades patronales, las actividades culturales y las ferias artesanales complementan la experiencia de los visitantes. Entre los eventos destacados se encuentra la Feria Agroempresarial, Turística, Minera y Cultural ‘Guachetá Tierra de Oportunidades’, que se realiza en agosto y busca exaltar las tradiciones, la identidad cultural y el potencial productivo del municipio.
Así, Guachetá reúne historia indígena, gastronomía típica, artesanías y paisajes rurales en un destino que permite conocer la diversidad cultural y natural de Cundinamarca sin alejarse demasiado de Bogotá.
Goranchacha, el hijo del Sol que marcó la mitología muisca

Una leyenda ancestral vincula a Guachetá con el origen de este personaje mítico, considerado profeta y reformador religioso del pueblo muisca.
Goranchacha es uno de los personajes destacados de la mitología muisca. Según la tradición, era hijo de Xué, el Sol, y de una doncella, hija del cacique de Guachetá, quien habría concebido después de recibir una gran esmeralda.
De acuerdo con el relato mítico, al llegar a la edad adulta, Goranchacha recorrió diferentes territorios de la Confederación Muisca para difundir las enseñanzas de Bochica, figura fundamental de las creencias de este pueblo indígena.
La tradición lo presenta como un profeta que impulsó reformas religiosas y desempeñó un papel importante en la transmisión de conocimientos y creencias entre las comunidades muiscas.
Guachetá, territorio de leyendas ancestrales
La relación de Goranchacha con Guachetá convierte a este municipio de Cundinamarca en un referente de una tradición que forma parte del legado cultural de los pueblos indígenas que habitaron el altiplano cundiboyacense.
Aunque existen distintas versiones sobre el origen del personaje, la leyenda continúa vinculada a la memoria ancestral muisca y a las narraciones que explican su cosmovisión, sus creencias religiosas y su relación con la naturaleza.







