El Ministerio de Ambiente revocó la resolución que protegía 1.499 hectáreas de la microcuenca de la quebrada La Baja, en California, Santander, una zona estratégica y conectada con el páramo de Santurbán.

El Ministerio de Ambiente revocó la resolución mediante la cual se había declarado como reserva de recursos naturales renovables un área de 1.499 hectáreas de la microcuenca de la quebrada La Baja, en el municipio de California, Santander.
La zona se encuentra en un sector limítrofe y directamente conectado con el páramo de Santurbán, uno de los ecosistemas estratégicos para la regulación y el abastecimiento de agua en Santander y Norte de Santander.
Con la decisión también queda sin efecto la restricción que impedía el otorgamiento de nuevos contratos, autorizaciones y licencias para proyectos de mediana y gran minería en el área.
Según el Ministerio de Ambiente, la revocatoria responde a irregularidades identificadas en el procedimiento y al cumplimiento de una orden judicial que exige reiniciar el proceso bajo condiciones que garanticen la participación efectiva de las comunidades involucradas.
La entidad señaló que adelantará una nueva evaluación técnica y jurídica con el propósito de establecer las medidas de protección que deberán aplicarse en esta zona de importancia ambiental.
La decisión genera preocupación por sus posibles implicaciones sobre un territorio estrechamente relacionado con el sistema ecológico del páramo de Santurbán, considerado fundamental para la regulación hídrica de la región.
Santurbán alberga montañas, lagunas, humedales y especies únicas que cumplen funciones esenciales para los ecosistemas y las comunidades que dependen de sus fuentes de agua.
La revocatoria, sin embargo, no significa necesariamente que el área quede sin ninguna posibilidad de protección ambiental. El Ministerio para aplacar las criticas anunció que deberá surtirse nuevamente el proceso y realizarse una evaluación que permita determinar las medidas que correspondan.
El nuevo proceso será determinante para establecer el futuro de esta zona y definir cómo se garantizará la protección de los ecosistemas estratégicos frente a las actividades que puedan desarrollarse en su entorno.
Proteger los páramos y las fuentes de agua debe ser un compromiso de país.







