Widgetized Section

Go to Admin » Appearance » Widgets » and move Gabfire Widget: Social into that MastheadOverlay zone

Rellenada con piedras: la triste historia de la iguana

La iguana se ha visto bastante afectada desde hace siglos por la acelerada pérdida del hábitat, la cacería y el consumo humano.

Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Un reptil de hasta dos metros, extensa cola y escamas de diferentes tonos de verde, se camufla con facilidad entre la vegetación de los bosques y zonas inundables de América Latina, desde México hasta Paraguay y en varias las islas del Caribe.

Se trata de la iguana verde (Iguana iguana), una especie de climas cálidos que aporta a la regulación y funcionamiento de los ecosistemas, dispersa semillas y favorece el crecimiento de la vegetación.

Aunque esta iguana no representa mayor preocupación para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), sí se ha visto bastante afectada desde hace siglos por la acelerada pérdida del hábitat, la cacería y el consumo humano.

Esta especie de lagarto arborícola, herbívoro y de gran tamaño tiene una amplia distribución en Colombia, desde La Guajira hasta las selvas del Amazonas. En el Caribe colombiano podría catalogarse como uno de sus mayores representantes, ya que se le ve con mucha frecuencia tanto en los tupidos y espinosos árboles de los bosques secos como en los parques urbanos donde la vegetación sigue en pie.

Tal vez por esa aparente abundancia, los pobladores del Caribe la han cazado para consumir sus huevos y carne desde hace siglos, una tradición que, a pesar del evidente maltrato que sufren las iguanas hembras, sigue viva.

El consumo de iguana en el Caribe colombiano se remonta a la época prehispánica. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

Las iguanas, que se aparean a final de año, desovan justo durante las fechas de Semana Santa en Colombia, es decir entre marzo y abril. Sin embargo, antes de que esto suceda, estos reptiles son cazados en diferentes ecosistemas para extraerles los huevos, que pueden alcanzar la cifra de 30 por postura, y así venderlos en las carreteras del Caribe.

La agonía de la iguana no acaba con esa extracción. Luego de sacarle los huevos, las hembras siguen con vida y en algunas ocasiones, los cazadores les rellenan el vientre con piedras y las cosen. Otros las dejan abandonadas y algunos aprovechan para comercializar su carne cuando mueren.

Esa práctica nefasta de rellenar los vientres de las iguanas se ve con frecuencia en sitios de Córdoba y Sucre. Sin embargo, algunos de los cazadores solo las abren, les sacan los huevos y las dejan así hasta que mueren”, precisó Acosta, curador de la colección biológica de herpetología del Instituto Humboldt.

Aunque en 1967 el Inderena lanzó un decreto para proteger a la iguana debido a la disminución de su población en la región Caribe y aún hoy en día existen otras resoluciones, su consumo se ha mantenido vivo y con fuerza con el paso de los años.

A pesar de los frecuentes controles y campañas de sensibilización, el consumo de huevos y carne de iguana sigue vivo en el Caribe porque a la mayoría de sus habitantes les encanta el sabor de su carne, al que comparan con el del pollo”, anota Acosta.

En el Caribe, muchos de los pobladores ven a la iguana verde como una plaga, una etiqueta que para el experto del Humboldt se debe a la reproducción efectiva que tiene la especie. “La mayoría de los iguánidos tienen altas tasas reproductivas. Por ejemplo, en la isla de Providencia, donde la iguana verde fue introducida durante los primeros años del siglo pasado con fines de consumo, hoy cuenta con una amplia población”.

Las iguanas son de suma importancia para el equilibrio ecosistémico. “Por ejemplo, esta especie le sirve de alimento a varias aves, reptiles y mamíferos, es decir que mantiene la red trófica. Los juveniles son el alimento principal de muchos grupos de animales, como es el caso de las culebras”.

Como es una especie herbívora y frugívora, la iguana verde transporta los nutrientes de las plantas a los animales carnívoros que se alimentan de ella. “Hacen un cruce de nutrientes en esa red trófica. Las iguanas no son una plaga, ya que no destruyen ningún ecosistema; la razón de su elevada población es brindar alimento a otro tipo de animales. Las tradiciones o creencias no deberían ir en contra de nuestros recursos naturales”, apunta Acosta.

Consumo histórico

A pesar de algunas medidas de protección, el consumo de la iguana se ha mantenido vivo y con fuerza con el paso de los años. Foto: Felipe Villegas (Instituto Humboldt).

La iguana verde ha sido utilizada en la alimentación de las poblaciones del Caribe de Colombia desde la época prehispánica. Así lo evidencia “¿Comer iguana verde?”, un artículo científico publicado en la Revista Etnobiología en 2019 y elaborado por Elizabeth Ramos (Universidad de los Andes) y Natalia Rodríguez (Universidad de Copenhague).

Luego de analizar 58 trabajos arqueológicos sobre esta iguana en la región Caribe, las científicas encontraron que su consumo viene desde hace por lo menos 3.000 años, aunque es una tradición mucho más antigua incluso a nivel cosmológico. “Esta práctica continuó durante la época colonial y sigue en la actualidad. Sobre esta especie también existen problemas relacionados con la comercialización y el tráfico ilegal”, cita el artículo.

Esto demuestra que la iguana fue importante para la subsistencia de las comunidades prehispánicas de la región, “al igual que otras especies como la babilla y las tortugas hicotea y morrocoy”.

En una revisión literaria, las científicas encontraron 12 fuentes que hacían mención sobre la iguana durante la conquista y colonia española. Una de ellas decía: “comían una manera de sierpes que en la vista son muy fieras y espantables, pero no hacen mal. Ellas andan en el agua, en los árboles y por tierra”.

Otro pasaje revelado por la investigación cita: “quitado el cuero y asadas o guisadas son tan buenas de comer como los conejos y para mí son más gustosas las hembras; tienen muchos huevos”. Un cronista también señaló en sus textos que las tomaban vivas y las mataban a palos.

Una de las descripciones más antiguas sobre la iguana en durante la primera mitad del siglo XVI. “Vale la pena destacar entre las fuentes la de Pedro Mártir de Anglería, quien fue miembro del Consejo de Indias que hizo una crónica a partir del relato de otros viajeros. La fuente señala que los nativos consideraban a la iguana como un manjar exquisito y que los exploradores no la habían probado”.

Actualmente, los patrones de consumo de la iguana varían aún dentro de la región Caribe. Según evidenciaron las científicas en su investigación, los huevos son apetecidos en la mayoría de los departamentos al ser considerados como un plato exquisito y con propiedades nutritivas y afrodisíacas. “En contraste, solo en algunos lugares se consume su carne”.

El artículo indica que la cacería de las iguanas también está ligada a creencias populares. “Algunos consideran que su grasa del animal tiene propiedades curativas para enfermedades respiratorias como el asma”.

La mayor demanda de esta especie en el Caribe, en especial sus huevos, se presenta en los primeros meses del año, justo cuando las iguanas depositan sus huevos y se celebran varios carnavales y la Semana Santa. “Durante esta última se presenta el mayor tráfico y comercialización por la creencia popular de que la iguana es carne blanca. En Cesar y La Guajira se comercializa durante todo el año”, afirman Ramos y Rodríguez.

Las expertas encontraron que, en el año 2000, la Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) informó que el valor promedio de un huevo de iguana era de 40 pesos en los lugares de captura por parte de los mayoristas.

Pero estos mayoristas duplican o triplican estos valores al vender los huevos por cantidad a los expendedores y preparadores, que en muchas ocasiones son mujeres y niños; estos por su parte ofrecen el producto presentado y preparado a un valor promedio de 163 pesos por unidad o tres huevos por 500 pesos”.

Fuente: Instituto Humboldt

Marzo 17 de 2021

Escrito por en 17 marzo, 2021. Archivado en REGIONES. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. Both comments and pings are currently closed.